“El punto de venta ha pasado de cerrar ventas a construir toda la experiencia de cliente”, Miquel Subirat, CEO de Stockagile
El CEO de Stockagile explica el valor de integrar el punto de venta con soluciones como Sage 200 para unificar la operativa del retail. En esta entrevista, profundiza en las ventajas de este enfoque, los retos del sector y el papel de la tecnología en la optimización del negocio.
Stockagile se ha posicionado como una plataforma que conecta diferentes áreas del negocio retail, desde el punto de venta hasta la gestión del inventario. ¿Qué papel juega esta integración en la digitalización de las empresas del sector?
La digitalización en retail no va de tener más herramientas. Va de eliminar silos. Ese es el problema real que vemos cada día: el ERP sabe una cosa, el TPV sabe otra, la web va por su lado, y el vendedor en tienda no tiene visibilidad de nada de esto. El resultado es que pierdes ventas, acumulas stock muerto y ofreces una experiencia al cliente que no está a la altura de lo que espera en 2026.
Lo que hace StockAgile es actuar como la capa que unifica todo eso en tiempo real. Conectamos el punto de venta, el inventario, los canales online y el backoffice, sobre Sage 200, para que toda la organización trabaje con una única verdad. Que el vendedor en tienda sepa que ese cliente compró online la semana pasada. Que si se agota un producto en una tienda, se pueda servir desde otra. Que las promociones, los precios y el stock sean coherentes en todos los puntos de contacto.
Y esto no es un tema técnico ni un proyecto de dos años. Es un cambio operativo que se puede activar de forma progresiva. Nosotros trabajamos con retailers que empezaron con una tienda y hoy gestionan cincuenta con el mismo sistema. La clave es que la integración no sea un fin en sí misma, sino que resuelva problemas reales del día a día: vender más, perder menos y dar al cliente una experiencia fluida.
Para mí, la verdadera digitalización del retail no es poner una tablet en el mostrador. Es que toda tu operación funcione como un solo organismo. Y ahí es donde una plataforma integrada marca la diferencia.
¿Qué hace diferente vuestra solución frente a otras herramientas de gestión para el retail?
Hay muchas herramientas de retail, pero nos diferencian tres cosas.
Primera: no sustituimos el ERP. StockAgile se conecta como capa de retail sobre Sage 200. Tu contabilidad, tu backoffice, sigue funcionando igual. Menos riesgo, menos tiempo, menos coste de implantación.
Segunda: no solo somos un TPV, estamos diseñados para operaciones complejas de retail. Reposición automática entre almacenes y tiendas, preparación de pedidos distribuida, sincronización en tiempo real con ecommerce y marketplaces. Todo pensado para que puedas escalar sin que la operativa se convierta en un cuello de botella.
Y tercera: ponemos al vendedor en el centro. Nuestro TPV funciona en navegador, tablet o móvil. El vendedor sale de detrás del mostrador, consulta stock de otras tiendas, cierra ventas, envía pedidos a domicilio — todo desde donde está el cliente. El mismo sistema que usas con una tienda es el que funciona con cincuenta.
El retail está viviendo una transformación acelerada. Desde vuestra experiencia, ¿cuáles son hoy los principales retos tecnológicos para las empresas del sector?
El reto más grande, y el más urgente, es la unificación. Parece básico, pero la realidad es que la gran mayoría de retailers siguen operando con sistemas que no se hablan entre sí. El TPV dice una cosa, la web dice otra, el ERP otra. Y mientras tanto, el nuevo consumidor (Gen Z, Gen Alpha) no distingue entre online y tienda. Ve un producto en TikTok, lo busca con Gemini, va a la tienda a tocarlo y lo compra desde el móvil mientras está dentro de la tienda. Si la experiencia no es fluida entre todos esos puntos de contacto, lo pierdes. Y solo un 5% de los retailers tienen sus canales realmente conectados en tiempo real.
El segundo es el stock. Y no hablo solo de visibilidad, hablo de inteligencia. Pasar de reactivo a predictivo. Cuántas ventas se pierden por no tener la talla, y cuánto stock muerto queda al final de temporada. La tecnología para anticiparse ya existe, analizar tu histórico, la estacionalidad, generar pedidos al proveedor automáticamente, pero muy pocos la están aplicando.
Y el tercero es el que menos retailers tienen en el radar, pero el que más rápido va a impactar: la competencia ya no es solo la tienda de al lado. Es Amazon, son los marketplaces, es la comodidad de comprar desde el sofá. Y ahora, encima, se ha añadido una nueva capa: la inteligencia artificial como canal de venta. Cada vez más gente, en lugar de abrir Google, le dice a ChatGPT: ‘Búscame unas zapatillas de running, talla 42, menos de 120 euros, que pueda recoger hoy’. Y el agente recomienda por datos: atributos del producto, valoraciones, disponibilidad, proximidad. No por marca ni por fidelidad. Si tus productos no están bien descritos o tu stock no es visible en tiempo real, directamente no existes para ese canal. En la pasada campaña de Navidad, un 17% de los pedidos online ya fueron influenciados por agentes de IA. Y eso solo acaba de empezar.
Así que si tuviera que resumirlo: unificar lo que tienes, ser inteligente con tu stock, y prepararte para un mundo donde la IA decide a quién recomienda.
Tradicionalmente el TPV se ha visto como una herramienta para gestionar cobros, pero hoy parece tener un papel mucho más estratégico. ¿Cómo ha evolucionado el concepto de punto de venta en los últimos años?
El TPV tradicional era básicamente una caja registradora digital. Cobrar, imprimir ticket, cerrar caja. Punto. Y durante mucho tiempo eso era suficiente porque el mundo era más simple: el cliente entraba, elegía, pagaba y se iba.
Pero ese mundo ya no existe. El cliente que entra hoy en tu tienda llega más informado que tu vendedor. Ya ha comparado precios, ha leído opiniones, ha visto el producto en tres sitios distintos. Y espera que la experiencia en tienda esté a la altura de todo eso. No por debajo.
Eso cambia radicalmente lo que necesitas del punto de venta. Ya no es una herramienta de cobro, es la herramienta de trabajo del vendedor. Y el vendedor ya no es alguien que cobra detrás de un mostrador, es un asesor que se mueve por la tienda, que acompaña al cliente, que resuelve dudas en el momento.
Pensad en un ejemplo concreto: un cliente quiere una talla que no tienes en tienda. Con un TPV tradicional, la venta está perdida. Con un punto de venta moderno, el vendedor consulta el stock de todas tus tiendas y almacenes, y le dice: ‘No la tengo aquí, pero te la envío a casa mañana desde Valencia’. Eso se llama pasillo infinito, poder vender todo tu catálogo desde cualquier punto, sin limitarte al stock físico de esa tienda.
Y fijaos en un detalle que parece menor pero no lo es: el mostrador. El mostrador tradicional crea una barrera física y mental. Un ‘tú ahí y yo aquí’. Cuando el punto de venta funciona en una tablet o en un móvil, esa barrera desaparece. El vendedor está al lado del cliente, no enfrente. Y eso cambia completamente la experiencia de compra.
Para mí, la evolución del TPV se resume en esto: ha pasado de ser la herramienta con la que termina la venta a ser la herramienta con la que se construye toda la experiencia.
Hoy los datos son clave para la toma de decisiones. ¿Qué tipo de información puede obtener un retailer desde su TPV y cómo puede utilizarla para mejorar la gestión del negocio?
Esta es una pregunta trampa, porque la respuesta fácil es: datos de ventas, márgenes, rotación de stock… Y sí, todo eso lo tienes. Pero la realidad es que tener datos no es el reto. El reto es que esos datos te digan qué hacer.
Te pongo un ejemplo. Un retailer típico sabe que ha vendido 200 unidades de un producto el mes pasado. Vale. Pero lo que realmente necesita saber es: ¿cuántas habría vendido si no se hubiera quedado sin stock el día 15? ¿Cuántas ventas ha perdido? ¿En qué tiendas se agotó antes? ¿Y tenía stock parado en otra tienda que podría haber repuesto a tiempo?
Ahí es donde el punto de venta moderno marca la diferencia. Cuando tu TPV está conectado con todo (inventario, canales online, todas tus tiendas) deja de ser un sistema que registra lo que ha pasado y se convierte en un sistema que te dice lo que tienes que hacer. Reposicionar stock entre tiendas antes de que se agote. Lanzar una promoción en el canal donde un producto no está rotando. Generar un pedido al proveedor automáticamente porque el sistema detecta que en tres semanas te vas a quedar sin tallas.
Y como StockAgile funciona en la nube, todo esto lo tienes accesible en tiempo real desde cualquier dispositivo. No necesitas estar físicamente en la tienda para saber qué está pasando. Desde tu móvil, desde casa o desde otra tienda, siempre con información actualizada.
La clave no es tener más datos, es que los datos trabajen para ti en lugar de acumularse en un informe que nadie abre.
Stockagile mantiene una alianza tecnológica con Sage que permite integrar el TPV con soluciones de gestión empresarial como Sage 200. ¿Qué ventajas aporta esta integración para las empresas del sector retail?
La ventaja principal es que el retailer no tiene que elegir. Ese es el problema histórico: o te quedas con un ERP potente pero que no entiende de retail, o te vas a una solución de retail que te obliga a cambiar todo tu backoffice. Con la integración entre StockAgile y Sage 200, no tienes que hacer esa elección.
Sage 200 sigue siendo el cerebro del negocio (contabilidad, finanzas, compras, fiscalidad). Todo lo que ya funciona, sigue funcionando exactamente igual. StockAgile se conecta encima como la capa de retail: punto de venta, stock en tiempo real, operativa de tiendas. Y todo se sincroniza de forma automática y bidireccional.
¿Qué significa esto en la práctica? Que se acabaron las duplicidades, los errores manuales y los retrasos. Las ventas del TPV impactan directamente en Sage, el stock está siempre alineado. El vendedor en tienda tiene todas las herramientas que necesita sin entrar jamás en el ERP. Y el director financiero tiene todos los datos de tiendas reflejados en Sage sin pedir informes ni hacer importaciones manuales. Cada equipo trabaja con su herramienta, pero toda la empresa trabaja con los mismos datos.
Y hay un punto que parece menor pero que para muchos retailers es decisivo: el riesgo. Cuando le dices a una empresa que para modernizar sus tiendas tiene que migrar de ERP o hacer un proyecto de integración de dos años, la respuesta suele ser ‘ya lo haremos’. Con nuestra integración, puedes estar operativo en semanas, no en meses. Sin migración, sin proyecto faraónico, sin interrumpir el negocio.
Stockagile es Tech Partner en TPV dentro del ecosistema de Sage. ¿Qué valor aporta este tipo de colaboración tecnológica para impulsar la innovación en el sector retail?
Ser Tech Partner de Sage en TPV nos da algo que es muy difícil de conseguir si vas por tu cuenta: alcance y confianza.
Alcance porque Sage tiene una red de partners, implantadores y clientes que lleva décadas construyéndose. Como Tech Partner, estamos dentro de ese ecosistema. Cuando un partner de Sage tiene un cliente retail que necesita un TPV, no tiene que buscar fuera ni arriesgarse con una solución desconocida. Nos tiene ahí, ya validados, ya integrados. Y para el partner, es muy sencillo: no tiene que montar una integración a medida ni gestionar dos proveedores que no se conocen. Tiene una solución completa, ya probada, que puede ofrecer a su cliente retail desde el primer día.
Y confianza porque el retailer que ya trabaja con Sage sabe que no estamos hablando de conectar dos sistemas con parches. Es una integración diseñada, mantenida y respaldada por ambas partes. Eso baja muchísimo la barrera de entrada para el cliente final.
¿Cuáles son los próximos retos o proyectos en los que está trabajando Stockagile?
Estamos muy centrados en seguir mejorando la eficiencia operativa del retailer. Esto pasa por avanzar en automatización: reposiciones inteligentes, optimización del fulfillment, mejora de procesos de picking y packing…
También estamos invirtiendo mucho en incorporar la inteligencia artificial para facilitar la interacción de nuestros clientes con los datos y la operativa de su negocio.
Y, por supuesto, en seguir ampliando nuestro ecosistema de integraciones —como la de Sage— para que nuestros clientes puedan construir un stack tecnológico sólido, flexible y preparado para crecer.