La inteligencia artificial cambiará las finanzas en 2026: qué deben saber las empresas
Más confianza en los datos, menos tareas repetitivas y nuevos roles clave en los equipos financieros.
La inteligencia artificial ya no es una promesa de futuro: está transformando la forma en la que trabajan los departamentos financieros y contables. Automatiza tareas, ayuda a analizar grandes volúmenes de datos y apoya la toma de decisiones. Pero su avance también plantea nuevas preguntas: ¿podemos confiar en la IA?, ¿quién debe supervisarla?, ¿cómo cambian los roles dentro de las empresas?
Aaron Harris, CTO de Sage, comparte cinco tendencias que marcarán la evolución del sector financiero en 2026 y que ayudarán a las organizaciones a prepararse para este nuevo escenario.
1. Los directores financieros serán los garantes de la confianza en la IA
Cada vez más decisiones financieras cuentan con el apoyo de sistemas de inteligencia artificial. Por eso, los directores financieros (CFO) asumirán un papel clave: asegurarse de que la IA trabaja con datos fiables y ofrece recomendaciones comprensibles y coherentes.
En finanzas no basta con que algo “funcione más o menos”. Los responsables necesitarán saber cómo se ha llegado a cada resultado, de dónde proceden los datos y si las decisiones pueden revisarse o auditarse. Cuando existe esta confianza, los equipos pueden trabajar con más rapidez y centrarse en tareas de mayor valor.
2. El software financiero se adapta a humanos y a sistemas inteligentes
El software financiero también está evolucionando. Ya no se diseña solo para personas, sino también para agentes de IA que ejecutan procesos de forma automática.
Estos nuevos sistemas permiten que tareas complejas se realicen de manera más rápida y con menos errores, siempre bajo control. Para los profesionales de las finanzas, esto se traduce en menos tiempo dedicado a tareas repetitivas y más espacio para el análisis, el criterio profesional y la toma de decisiones estratégicas.
3. Confiar en la IA ya no será una cuestión de fe
Hablar de “IA responsable” ya no es suficiente. En 2026, la confianza en la inteligencia artificial se basará en pruebas concretas.
Las empresas querrán saber si los modelos son seguros, si cumplen la normativa y si los resultados que ofrecen pueden pasar una auditoría. Igual que ocurre con los procesos financieros tradicionales, la IA tendrá que demostrar que es fiable antes de convertirse en una parte crítica del negocio.
4. Saber de dónde vienen los datos será imprescindible
En un entorno digital donde cada vez más información está generada o modificada por IA, la clave no será quién crea el contenido, sino si se puede confiar en él.
Por eso, la trazabilidad de los datos cobrará una gran importancia. Los equipos financieros necesitarán saber el origen de la información, cómo se ha utilizado y si es adecuada para tomar decisiones en entornos regulados. En el futuro, conocer el recorrido de los datos será tan importante como los datos en sí.
5. El CTO gana protagonismo en la transformación financiera
A medida que la IA asume más tareas operativas, el liderazgo tecnológico se vuelve estratégico. El CTO deja de ser solo un perfil de soporte técnico para convertirse en una figura clave en la evolución del negocio.
Será el encargado de identificar dónde la inteligencia artificial puede aportar más valor, mejorar procesos y ayudar a los equipos a trabajar de forma más eficiente. Las empresas que apuesten por este liderazgo estarán mejor preparadas para adaptarse a los cambios del sector.
La inteligencia artificial no solo cambiará cómo se hacen las cosas en finanzas, sino también quién toma las decisiones y cómo se construye la confianza. En 2026, las organizaciones que apuesten por una IA transparente, fiable y bien gestionada estarán un paso por delante.